Smith vs García

Llevaba unos días dándole vueltas al asunto: Cómo escribir sobre las diferencias culturales entre españoles e ingleses sin caer en estereotipos. La puntualidad inglesa, el té, las dotes para el emborrachamiento, la reina madre, la educación, la afición por las colas, la moqueta, el pepino en los sándwiches,… Tópicos que se nos vienen irremediablemente a la cabeza cuando hablamos de la cultura anglosajona. Pero yo quería profundizar más, ir más allá. Y entonces se encendió mi bombilla interior mientras me enfrentaba a un documento de Word en blanco que me devolvía el reflejo de mi chico leyendo en su móvil las noticias de la BBC. Ahí estaba la clave. A veces las soluciones a nuestros problemas las tenemos delante de nuestras narices.

Me puse manos a la obra: Preparar una entrevista para ambos. Mismas preguntas, respuestas encontradas. Sería como uno de esos test de Cosmopolitan, un Cruzcampo vs Ale, Gravy vs Brava, un Smith vs García que, desde una visión personal, viene a ser una representación real de las diferencias culturales, que no insalvables, de un inglés muy inglés, Jake, y la persona que os escribe, sevillana de toda la vida.

1 Las relaciones familiares y el hogar

Esto es para mí una diferencia radical y el origen las desigualdades en el carácter de ingleses y españoles. Los españoles somos gente familiar. La relación con nuestros padres, hermanos y abuelos es muy cercana. Hablamos con ellos a menudo y vivimos con ellos hasta una edad bastante avanzada. No importante lo lejos que vivamos ahora, o el tiempo que pasemos fuera, para nosotros el hogar siempre estará allá donde se encuentra la familia.

Muy opuesto a la manera de ver las cosas por los ingleses. Muchos de ellos pasan semanas sin hablar con sus madres, se independizaron muy jóvenes y han vivido desde entonces en pisos y casas muchas veces compartidos donde han construido hogares temporales de quita y pon.

Familias

¿Qué contesta Jake si le preguntas que cada cuánto habla con su madre? Pues cada mucho, o cada poco según se mire. Intentan hablar cada semana, y se ven más o menos una vez al mes casi siempre en domingo para el Sunday roast. Desafortunadamente yo no veo a mi madre tan a menudo como me gustaría, pero no me falta un `buenos días´en Whatsapp cada mañana y hablo con mi familia por Skype unas dos veces por semana.

Y en cuanto al hogar, Jake no tiene muy claro qué contestar. Duda, se lo piensa y al final responde que ahora mismo no siente ningún sitio como hogar, pero que supone que la casa de sus padres podría serlo en cualquier caso, al igual que la casa de sus abuelos.

2 Gastronomía, patriotismo y orgullo nacional

Conecto estos dos conceptos en el segundo apartado de esta experiencia porque así se dio en la vida real, en la conversación que documentó este post. Porque pocas cosas hay en el mundo de la que un español se sienta más orgulloso que de la gastronomía patria. Y hablando de jamón, scones, Sunday roasts y cocidos acabamos discutiendo sobre patriotismo y orgullos nacionales.

Y a pesar de que hay muchas cosas de las que un español debería enorgullecerse, desgraciadamente no somos muy dados al patriotismo. La relación de los españoles con su país es muchas veces de amor odio. Yo misma me confieso poco o nada patriota. Es Jake sin embargo un devoto fiel a su país, Inglaterra. Porque Jake no se siente británico, sino inglés. Y a Escocia ni la nombres. El estereotipo de rivalidad en este caso sí que se cumple. Jake aclara sin embargo que en este sentido, él se siente diferente, porque no cree que los ingleses en general sean muy patriotas.

Patriotas

Y hablando de orgullos nacionales, Jake se siente orgulloso de deportistas como David Beckam (“por su incondicional amor a Inglaterra y su perseverancia como jugador”), de Jonny Wilkinson (jugador de rugby por el que ganaron la copa del mundo) y de Clive Woodward (otro jugador de rugby cuya historia no recuerdo). Se siente orgulloso de su país porque “es uno de los primeros que se civilizó, uno de los primeros en los que se permitió el voto femenino, promotor de la revolución industrial y con la ingeniería más potente del mundo”. También presume del SAS (Servicio Espacial Aéreo), que según cuenta ha entrenado a otros grandes cuerpos militares en el mundo como el estadounidense o el australiano. Habla de cultura, de cine, de teatro, de música indie y por supuesto de la lengua, el inglés, que defiende como el idioma universal.

Es ahora el turno del lado hispano de esta historia. Yo me siento orgullosa de Goya, de Picasso, de Bécquer, de Cervantes, de Rosalía de Castro, de cada uno de nuestros rincones con encanto, de las playas, de nuestra muchas veces infravalorada hospitalidad y generosidad. También del flamenco, porque aunque suene a tópico el flamenco es nuestro y de nadie más. De nuestras universidades centenarias, de la gastronomía, de la lengua, tercera más hablada del mundo y que Jake promete aprender. Y podría seguir, pero no es este el tema que hoy nos ocupa y en general estas fueron las primeras ideas que se me vinieron a la cabeza en el momento de la conversación.

3 Té, moqueta y costumbres

El estereotipo por antonomasia: Ingleses que beben té. De todo hay en este mundo y hay ingleses que prefieren el café al té al igual que prefieren el rugby al fútbol. Aunque Jake no es un gran aficionado al té, sí que lo bebe de vez en cuando. Bien es cierto que en Inglaterra no pasarás del umbral de una casa ajena sin que el propietario te ofrezca una taza. El té es un básico en las relaciones personales y son muchos los que lo beben a todas horas.

La moqueta también es un básico. No hay casa que se libre de ella. Seas rico o pobre, rupestre o urbanita. La moqueta está por todos sitios, oficinas, bancos y pubs incluidos. A mí me resulta repugnante. Para Jake es un elemento de lo más común que mantiene el calor y “hace de tu casa un lugar cozy”. Esta diferencia es insalvable. Para mí la moqueta es un no rotundo.

Y hablando de diferencias insalvables quiero conectar aquí con una costumbre que nos une a todos como iguales: El afterwork. Porque a todos por igual nos gusta la cervecita después del trabajo. Pinta o caña, sidra o tinto de verano. Continente y contenido es lo de menos. Lo que cuenta es la compañía y el esparcimiento al acabar la jornada laboral. Enlazo así con el siguiente apartado de esta especia de terapia de pareja.

After work

4 Esparcimiento y vida nocturna

Supongo que esto es algo que también nos diferencia. Tras mucho debatir, Jake y yo llegamos a una conclusión: Nos diferencian las prisas. Por ejemplo, ambos creemos que ingleses y españoles bebemos similares cantidades de alcohol cuando salimos. La diferencia radica en el modo de beber. A los españoles nos gusta tomárnoslo con más calma, y más llegando a ciertas edades. Bebemos más espaciado en el tiempo, sin prisas, acompañado muchas veces de algo de comer. Bien es cierto que el fenómeno del botellón no juega mucho a mi favor. Aun así, la diferencia es abismal: Los ingleses (o muchos de ellos) beben para emborracharse lo antes posible. Ilustro el caso con una tradición ancestral en cualquier celebración patria: Las dirty pints (o pinta sucia). Se trata de un combinado compuesto por cualquier bebida alcohólica disponible en el momento que se debe beber de un trago mientras tus acompañantes (normalmente ya bastante borrachos) gritan en jauría a tu alrededor. Ya os podéis imaginar los efectos: El inglés de turno caído y hundido de manera fulminante.

Cuando salgo con ingleses (y hablo en primera persona porque no sé si esto es algo que sólo me pasa a mí) siempre acabo con la sensación de que voy con prisas. Llegar al pub/club/discoteca de turno, esperar para ser atendidos, pedir tu bebida y terminarla lo antes posible porque antes de que siquiera tengas tiempo de localizar el baño, ya quieren ir a otro sitio.

Por cierto, hablando de bebidas, un inglés siempre, siempre se termina su pinta. Es casi un pecado dejar la cerveza a medias. Como segunda curiosidad contaré que aquí las chicas normalmente no beben cerveza. Beben vino, cocktails y de vez en cuando sidra (casi siempre media pinta). Tanto Jake como otros de mis amigos y conocidos encontró en su momento peculiar esta afición mía por la cerveza lager.

Vida nocturna

5 Deportes

Españoles e ingleses somos grandes seguidores del fútbol. Poco más hay que añadir aquí. Más allá del fútbol, existe aquí una gran afición por otros deportes que en España no son muy populares. El rugby es aquí una religión más de este loco mundo de los deportes. Jake, junto con su padre y su abuelo, es una gran aficionado y gran jugador (ya veis, mi chico peca de modestia). Es el rugby un deporte bastante agresivo pero que Jake describe como honesto. Él odia el fingimiento de muchos futbolistas profesionales a fin de conseguir una falta. Del mismo modo defiende que, aunque se trata de un deporte violento en el terreno de juego, no existen rivalidades fuera de él y fenómenos como el de los hooligans en fútbol no se dan con frecuencia en este deporte.

Otro deporte muy popular en Inglaterra (y en la Commonwealth en general) es el crícquet, según Wikipedia “deporte de bate y pelota en el que se enfrentan dos equipos de once jugadores”. Según Jake, es este un deporte al aire libre ideal para jugar en España donde (y atención al estereotipo) el clima es casi siempre agradable (prometo llevarlo algún otoño a Vigo).

Y hasta aquí este cara a cara. Más que un enfrentamiento esta experiencia acabó resultando una conversación entre amigos de esas que podrían rellenar libros. Este post está redactado desde una visión muy personal que espero que sirva de guía, de orientación, de brújula para comenzar a comprender a los Smiths de este mundo.

Porque al fin y al cabo, la vida es un cúmulo de tus propias decisiones. Puedes amar u odiar lo que haces. Puedes tratar de comprenderlos o intentar ignorarlos. Puedes estar decepcionado o sorprendido porque tus expectativas han sido superadas. Lo importante es no resignarse a llevar una vida miserable. Tras casi dos años en el extranjero he visto muchas idas y venidas, despedidas, recibimientos,… Gente feliz y gente que no lo es tanto. Si estás pensando en probar suerte fuera, o si ya has dado el paso, tómatelo como una aventura. No percibas la experiencia como una pena, como un castigo. No te encierres en ti mismo y en tu cultura, ni en tu modo de ver las cosas. Abre bien ojos, oído y brazos para recibir y percibir todo lo nuevo.

Diferencias_culturales

Cristina Dorador de los Santos  |  Española en el extranjero  |  Perfil Twitter  |  Perfil LinkedIn